Introducción
La uña cambia de coloración por una gran diversidad de factores, algunos de los cuales pueden relacionarse con enfermedades sistémicas o dermatológicas, traumas, tumores, reacciones medicamentosas o infecciosas, pigmentos externos u otras causas, pero desconocemos su frecuencia en nuestra población. Por esta razón, el presente trabajo da a conocer la discromía ungueal en 100 pacientes hospitalizados en los servicios de Medicina Interna y Cirugía del Hospital General de Enfermedades IGSS.
Material y métodos
Se realizó un estudio de tipo transversal y prospectivo
para conocer la frecuencia de la discromía ungueal en
pacientes de los servicios de Medicina Interna y Cirugía
del Hospital General de Enfermedades IGSS sin importar
edad, sexo, ni motivo de hospitalización durante mayo
de 2009. A todos los pacientes se les aplicó un examen
dermatológico de las uñas de manos y pies con énfasis
en la coloración sin tomar en cuenta ninguna otra alteración
ungueal. El diagnóstico de la discromía ungueal fue
realizado por la autora del trabajo y sólo se basó en el
cuadro clínico de las onicopatías, sin ningún examen complementario.
Resultados
Se estudió a 100 pacientes hospitalizados durante mayo de
2009, 63 del sexo masculino y 37 del femenino; 68 del servicio
de Medicina y 32 de Cirugía; con grupo etario de 0 a
20 años, ningún caso; de 21 a 40, 24; de 41 a 60, 35; de 61 a
80, 29; y de 81 y más, 12.
Las causas de hospitalización fueron diabetes mellitus en 19 casos, insuficiencia renal crónica en 12, cáncer en 9, hematológicas en 5, otros padecimientos en 24, y 31 procedimientos quirúrgicos.
Se presentó discromía ungueal en los pies en 95 pacientes; y en las manos, en 41.
De los 100 pacientes estudiados, 95 presentaron discromía ungueal podal; y 59 en uñas de manos, de los cuales 41 no presentó ninguna alteración discrómica.
La discromía ungueal en manos fue de colores blanco,
negro, café, rojo y amarillo. Predominó el color negro, cuyas
causas fueron melanoniquia racial, en nueve casos (21.95%);
por citostáticos, en cuatro (9.75%); y hemorragias en astilla y
hematomas, en tres (7.31%) cada uno. El color rojo se presentó en cuatro pacientes con hemorragias en astilla y
hematomas por trauma (9.75%) (cuadro I).
En el nivel podal se observó discromía ungueal en 95 pacientes, con 112 cambios de coloración, y en cinco pacientes uñas normales. Algunos pacientes presentaron dos o tres colores en la misma uña.
La causa más frecuente de cromoniquia podal fue la
onicomicosis, con 59 casos (62.1%); el color amarillo fue el
más frecuente, con 28 casos (29.4%), seguido del blanco
amarillento, con 17 (17.8%), del amarillo negruzco, con
nueve (9.75%), y del blanco, también con nueve (9.75%).
Siguió el color negro con melanoniquia racial en 10 pacientes
(10.5%), por fricción en ocho (8.42%), y por citostáticos y onicogrifosis en seis (6.3%) cada uno. El resto de los colores
fueron rojo, blanco y café (cuadro II).
Es importante destacar que los casos de discromía ungueal en las manos, como uñas mitad y mitad, se asociaban a insuficiencia renal crónica; en la melanoniquia por citostáticos, dos pacientes se encontraban en tratamiento de capecitabina y dos de doxorrubicina. Las hemorragias en astilla fueron de tipo distal, y se asociaron a microtraumatismos que pasan inadvertidos por los pacientes.
En el nivel de pies, la discromía más frecuente fue onicomicosis (62.1%), que, como todos sabemos, es la causa más común de las enfermedades de las uñas. De los pacientes que presentaron melanoniquia por citostáticos, dos estaban asociados a capecitabina, dos a doxorrubicina, uno a citarabina y uno a docetaxel.


Discusión
La discromía significa un trastorno en la coloración1 que afecta
cualquier parte de la piel, y las uñas no pueden ser la excepción.
Cuando se presenta en este nivel también se denomina
cromoniquia, que viene del griego chroma, color, y onyx, uña.
Las uñas, en especial las de las manos, muestran signos importantes no sólo para detectar enfermedades en ellas mismas, sino en otros órganos. La uña, con sus cambios de color en ella o en el tejido subungueal, es una ventana que permite apreciar lo que sucede en el cuerpo.2
En el caso de la discromía ungueal es importante examinar minuciosamente la uña, con luz adecuada, tomando en cuenta su forma, la piel de su alrededor, que los dedos de las manos y pies estén relajados, sin esmalte; de ser posible se deben examinar las 20 uñas.3
El pigmento se acumula debido a sobreproducción, almacenamiento y depósitos en la superficie de la uña. En ocasiones, las enfermedades internas sólo pueden diagnosticarse por un cambio de coloración en el aparato ungueal.4
Cualquier anormalidad en el color puede deberse a alteraciones en la superficie o por debajo de la uña. Si el origen de la discromía es exógeno, sigue la forma del pliegue proximal, y si es endógena, sigue la forma de la lúnula.5 Las causas pueden ser enfermedades sistémicas o dermatológicas, reacciones medicamentosas, tumores, infecciones y trauma, entre otras. Los colores son muy variados: amarillo, azul, blanco, café, negro, rojo y verde, entre otros y puede también haber combinación de colores.
La discromía puede afectar una, varias o todas las uñas
de manos y pies, de acuerdo con su etiología. La uña verde
puede ser provocada por infecciones por pseudomona y cándida.
El color amarillo puede verse en el síndrome de las
uñas amarillas, onicomicosis e ictericia; el azul puede relacionarse
con cianosis por hipoxia, o argiria; el naranja puede
deberse a esmalte de uñas; el café, a tintes de pelo, tabaquismo,
permanganato de potasio, nevos, síndrome de Laugier-Hunzinker-Baran, desnutrición, embarazo, o tener origen
racial; el rojo, a hemorragia subungueal o pintura; la lúnula
roja se asocia a alteraciones cardiopulmonares, enfermedades
de la colágena, malignidades hematológicas, alopecia
areata, psoriasis, trauma, idiopática y eritroniquia longitudinal
en enfermedad de Bowen, entre otras; el rojo purpúrico
puede asociarse a medicamentos como clofazimina, heparina,
warfarina, capecitabina y puvaterapia, a tumor glómico,
policitemia y algunos tumores vasculares.4,5
Los dos colores más frecuentes son blanco y negro. El color blanco es la discromía más frecuente y se le denomina leuconiquia. Se manifiesta de manera total o parcial, ésta última puede ser de tipo punteado, transversal o longitudinal. Afecta uñas de manos y pies, con predominio en las manos, y se clasifica en tres tipos: leuconiquia verdadera, leuconiquia aparente y pseudoleuconiquia. La leuconiquia ver dadera presenta una queratinización incompleta total o parcial; la aparente, también llamada leucopatía, está condicionada por toda alteración del tejido subungueal (onicólisis, hiperqueratosis subungueal), como las uñas mitad y mitad —asociadas a insuficiencia renal crónica—, uñas de Terry o en cristal opalino —asociadas a cirrosis— y bandas de Muehr cke —que se ven en pacientes con hipoproteinemia y por tratamiento con citostáticos—; la pseudoleuconiquia se manifiesta cuando la afección del plato ungueal es de origen externo, como en la onicomicosis y esmalte de uñas3,4,5 (cuadro III).
Al color negro de las uñas se le llama melanoniquia, se manifiesta de manera longitudinal, estriada o total. Puede afectar uñas de manos y pies, y sus causas son melanoniquia de tipo racial o idiopática, enfermedad de Addison, medicamentos como los citostáticos, y retinoides. Dicha melanoniquia, junto con la onicomadesis, onicólisis y granulomas piogénicos periungueales, es la onicopatía medicamentosa más frecuente.6 La melanoniquia longitudinal puede ser causada por: PUVA-terapia, liquen plano, infecciones por bacterias, hongos, trauma, síndrome del túnel del carpo, tumores como carcinoma basocelular, espinocelular y melanoma. 7 Es muy importante tomar en cuenta el A, B, C, D, E y F de la lesión (cuadro IV).


El diagnóstico etiológico de la discromía ungueal debe basarse en los datos clínicos. Según la causa, en ocasiones habrá que realizar exámenes complementarios, como biopsia de la lesión, laboratorios de gabinete, estudios microbiológicos y dermatoscopía, entre otros.
Lo más importante de la discromía ungueal es conocer sus causas, pues de acuerdo con ellas puede diagnosticarse como onicomicosis —la onicopatía más común— y prescribirse un tratamiento poco adecuado, o pasarse por alto algún melanoma que se manifieste como melanoniquia. De ahí la importancia de conocer la discromía ungueal.
En la bibliografía, los casos de discromía ungueal o cromoniquia son aislados, y se reportan según sus causas, como la hiperbilirrubinemia8 o hierro en agua contaminada, lo que produce una coloración café anaranjada en las uñas de los pies.9 También puede ser, como señala Daniels, que la causa tenga que ver con antibióticos, medicamentos para el cáncer, venenos e ingestantes, antimaláricos y fármacos diversos.10 Algunos informes de discromía ungueal la asocian incluso a melanoniquia longitudinal por melanoma.7
Ilustraciones
Discromía ungueal en uñas de las manos











Discromía ungueal en uñas de los pies
















