Caso clínico 1
Paciente masculino de 83 años de edad en el Servicio de
Cirugía Oncológica por un carcinoma basocelular ulceroterebrante
en ala nasal derecha, pendiente de tratamiento quirúrgico;
de casualidad se observó una dermatosis localizada en
artejos y uñas de ambos pies en nivel de segundos artejos con
predominio en el derecho, constituida por el segundo artejo
traslapado sobre el primer y tercer artejos, así como una coloración
café negruzca y aplanamiento de la uña del primer
artejo derecho (fotografías 1 a 3). Respecto del resto de piel y
anexos, presentaba onicomicosis, onicogrifosis y piel senil.
Se efectuó el diagnóstico clínico de hematoma friccional
subungueal secundario a su artejo traslapado, por lo que
se realizó la prueba de tira de orina Ichem para evaluar la
presencia de sangre en la discromía ungueal.
La prueba fue positiva, con una coloración verde (fotografía
4), lo cual confirmó, por una parte, que la discromía
se debía a la presencia de sangre y, por otra, el diagnóstico
clínico.

Lo interesante de este caso es la presencia del hematoma
friccional subungueal, condicionado por la deformidad
de los artejos, lo cual debe considerarse parte de las alteraciones
ungueales secundarias a las diferentes deformidades
de los artejos por el microtraumatismo que se ejerce en
nivel de uñas.
Comentario
La palabra “fricción” viene del latín frictio-onis, que significa
“acción y efecto de fricción; roce de dos cuerpos en contacto; desavenencias entre personas o colectividades”.1 Desde
el punto de vista médico se interpreta como el roce entre
dos superficies corporales o una superficie corporal y un
agente externo, como la fricción entre los zapatos y las uñas
de los pies, lo que da origen al llamado hematoma friccional
subungueal. Ésta es una entidad común pero muy poco
conocida en el campo médico debido a la poca importancia
que se da a las uñas de los pies; así puede pasar inadvertido
y confundirse con melanoma subungueal, melanoniquia
micótica, longitudinal o friccional, o cualquier otro tipo de
discromía.

El traumatismo es una causa importante de hemorragias
subungueales en nivel podal, que puede ser secundario
a golpes fuertes o por microtrauma repetido entre el pie y el
zapato, como se ve en futbolistas, alpinistas, esquiadores,
corredores, tenistas, etcétera, o por el uso de zapatos de
tacones altos, con punta de acero, de botas de punta estrecha,
uso excesivo de zapatos apretados y cualquier factor
traumático repetitivo en el nivel de las uñas. El traumatismo
puede afectar las uñas de los primeros y segundos artejos,
así como los cuartos y quintos; estos últimos pueden presentar
melanoniquia friccional.2
Es importante tomar en cuenta la forma y función del
pie, la forma de los dedos de los pies, tipo de calzado, ocupaciones,
actividades deportivas y enfermedades subyacentes,
como diabetes mellitus, y reumatológicas, entre otras.3
Chang, Haneke, Pellecer y Borjas reportaron dos casos
de hematoma friccional subungueal podal en dos pacientes
masculinos, asociado en uno de ellos a zapatos de punta de
acero por su ocupación y en otro, a zapatos apretados.4
Clínicamente se puede manifestar como una discromía
café o negruzca subungueal que afecta la uña en forma parcial,
total o longitudinal, acorde a la fricción o presión que
ejerza el zapato en el nivel ungueal.
Para confirmar la presencia de sangre en este tipo de
discromía secundaria al hematoma friccional subungueal se
utiliza la prueba de tira reactiva de orina que, ante la presencia
de sangre, torna su color amarillo por verde e indica
así su positividad; es un método sencillo y fácil de utilizar.5,6
Sin embargo, es útil cualquier método que sirva para detectar
sangre.

Las deformidades de los pies dan origen a diversas alteraciones ungueales, como aplanamiento, coiloniquia, onicocriptosis, onicólisis, onicodistrofia u onicogrifosis.7,8 Las deformidades de los artejos (cruzados, traslapados y montados), junto con el calzado, pueden causar presión sobre las uñas, lo cual favorece, además de las alteraciones ungueales ya descritas, el hematoma friccional subungueal, como el presente caso, que debe tomarse en cuenta entre las alteraciones ungueales secundarias a las diferentes deformidades de los artejos.