Introducción
La tinea capitis es una parasitación de piel cabelluda; es
propia de los niños, cura sola en el momento de la pubertad.
Pre domina en áreas rurales o suburbanas y es causada
por hongos queratinofílicos de los géneros Trichophyton y
Microsporum; algunos de estos agentes se pueden transmitir
a otros miembros de la familia, así como a otros contactos
cercanos.1-5
Se debe tomar en cuenta que la etiología de esta enfermedad
varía de una región a otra en el mundo. Por ejemplo,
en América Latina, el agente causal más común es Microsporum
canis, pero hay excepciones, en las que éste queda relegado
a segundo lugar por Trichophyton tonsurans; esto puede
deberse sobre todo a la migración demográfica.2-3
Material y métodos
Estudio retrospectivo de 121 casos de pacientes con sospecha
clínica de tinea capitis que acudieron al Instituto de Dermatología y Cirugía de Piel “Prof. Dr. Fernando A. Cordero C.”,
de la ciudad de Guatemala. Se analizaron los datos de los
últimos tres años (2005 a 2007) y, además de la evaluación
clínica, se recopilaron datos de todos los pacientes referentes
a edad, sexo, lugar de procedencia, evolución de la enfermedad, resultado de KOH (parasitación) y crecimiento en
medio de cultivo (medio Sabouraud con antibióticos).
Todas las muestras provinieron de las lesiones costrosas
o escamosas con un bisturí estéril núm. 15, y los cabellos se
extrajeron con pinzas. Tanto las escamas o costras como los
cabellos extraídos se colocaron en un portaobjetos y se les
aplicó una gota de KOH al 10%; de esta manera se observó si
había filamentos y/o esporas y así se determinó el tipo de
parasitación pilosa en el cabello.

Los cultivos se realizaron en medio Sabouraud con antibióticos,
y los que presentaron crecimiento positivo se
identificaron por sus características macroscópicas y mi
croscópicas.
Resultados
En este estudio de 121 pacientes con sospecha clínica, 60
presentaron tinea capitis, confirmada por parasitación pilosa
y/o cultivo micológico positivo; de éstos, 43.3% correspondió
al sexo masculino y 56.7% al femenino (cuadro 1). En cuanto
a las edades, el paciente de menor edad fue de 1 año, y el
mayor, de 14. La edad promedio fue de 5.8 años. El tiempo
de evolución más breve, desde el inicio de la enfermedad
hasta el día de la consulta, fue de dos días, y el más extenso,
de 5 años (cuadro 1). En la mayoría de los casos no fue posible
evaluar la parasitación pilosa; en 38 casos (63.3%) se
diagnosticó por la presencia de esporas y/o filamentos, y en
los casos en que se determinó la parasitación, fue ectoendothrix:
15 casos (25.0%), seguida de la endothrix, en tres (5.0%),
y cuatro casos dieron resultado negativo pero con cultivo
positivo (cuadro 2).

En la gráfica 1 se presentan los porcentajes de los agentes
etiológicos de la parasitación. De los 60 casos con tinea
capitis comprobada, 53 (88.3%) presentaron cultivo positivo
pero se aislaron 54 agentes etiológicos, debido a la presencia
de dos agentes (Microsporun canis y Trichophyton rubrum) en
una misma muestra. En 37 de estos 53 casos (69.8%) se aisló
Microsporun canis; en segundo lugar, Trichophyton rubrum y
Microsporum gypseum, con siete de los 53 casos cada uno
(13.2%), y Trichophyton mentagrophytes en uno de los 53 casos
(1.9%). Un caso presentó asociación de Microsporum canis y
Trichophyton rubrum (1.99%).
Discusión
La tiña de la cabeza es prácticamente exclusiva de los niños,
con sólo 3% de presencia en adultos. En América Latina,
como en otras regiones del mundo, representa de 4 a 10%
del total de las dermatofitosis. Las personas que llegan a
adquirirla tienen en común hacinamiento, malos hábitos
higiénicos y contacto con animales domésticos, como perros
y gatos.1,4,6
Las variedades más frecuentes de tinea capitis son la seca
y la inflamatoria; la primera muchas veces se confunde con
dermatitis seborreica. En este estudio, la variedad clínica
que predominó fue la seca, con 38 de 60 casos (63.3%), y fue
causada principalmente por Microsporum canis, además de algunos otros hongos, como T. rubrum y T. mentagrophytes.1 Esto
coincide con Gilaberte y colaboradores, quienes destacan
que la variedad seca aún es la más frecuente.3
La tinea capitis predomina en la edad preescolar y escolar,
entre los 3 y 10 años, pero también se extiende a edades
más bajas, como lo presentan Gilaberte y colaboradores, con
10 casos de niños menores de 1 año, y a edades más avanzadas,
incluso adultos. Martínez-Suárez y colaboradores señalan
que la existencia en adultos se relaciona con problemas
de carácter inmunológico.3,4
Respecto del sexo, la mayoría de los autores coincide en
que el masculino es el más afectado. Por ejemplo, Brito y
colaboradores mencionan que la frecuencia de infección es
2:3, con predominio del género masculino. Otros manifiestan
que la frecuencia de infección para los niños es de hasta
5:1 respecto de las niñas; sin embargo, después de la pubertad,
el problema se presenta de forma inversa, debido a los
cambios hormonales que sufre la mujer.5 En nuestro estudio,
esta relación se presentó de forma contraria, pues predominó
en el sexo femenino (34 de 60 casos, 56.7%).
Elewski y colaboradores refieren que, en el sexo masculino,
el género que se aísla con mayor frecuencia es Microsporum
canis, en una relación 3:1. En cuanto al género Trichophyton,
se encuentra en la misma relación en ambos sexos, pero esto
cambia en adultos: las mujeres son infectadas con más frecuencia
por este género que los hombres.7
Respecto de la etiología, en nuestro estudio el agente
más aislado fue Microsporum canis, con 69.8%, seguido de T.
rubrum, con ocho de 53 casos (13.1%); en menor proporción
estuvo Microsporum gypseum, con siete de 53 casos (11.5%), y
por último Trichophyton mentagrophytes, con sólo uno de 53
casos (1.6%). Es importante notar que Microsporum canis aún
es el agente causal más común de tiña de la cabeza en
América Latina, como mencionan Brito y colaboradores, así
como Martínez-Suárez y colaboradores. En nuestro estudio
llama la atención que el segundo lugar lo ocupe Trichophyton
rubrum, cuando suele ser Trichophyton tonsurans, con porcentajes
de 29.5% y 22.6%, respectivamente.4,5,8 Sin embargo,
algunos autores, como Anstey y colaboradores, destacan la
importancia que está adquiriendo Trichophyton rubrum alrededor
del mundo como agente etiológico de tinea capitis, tal
vez debido a autoinoculación o diseminación a partir de
tinea facei, unguium o mannum.8 Otro fenómeno importante es
la frecuencia más alta en nuestro estudio de Microsporum
gypseum, pues el porcentaje es muy bajo en otros países del
continente (3-8%), y de T. mentagrophytes, según Gilaberte y
colaboradores, así como Rubio-Calvo y colaboradores en
países europeos como España e Inglaterra, que ocupa el
segundo lugar en frecuencia (30 a 20%).3,9,10
En esta revisión se documentó un caso de asociación
entre Microsporum canis y Trichophyton rubrum, lo cual no es
común, pero Bonifaz menciona este tipo de asociación entre
Microsporum canis y Trichophyton tonsurans.2
En cuanto a la parasitación, se observó que la mayoría
de los casos, 63.3%, no pudo clasificarse y sólo se presenta-ron esporas y filamentos, debido quizás a muestras poco
adecuadas (escamas y costras sin cabellos); no obstante, en
lo que sí se coincide con otros autores, como Martínez-Suárez
y colaboradores, es en que la parasitación más común
microscópicamente es la ectoendothrix (36%). En nuestro
estudio fue de 20%, y la endothrix sólo 5%.4
Por todo lo anterior, es importante señalar que, de los
60 casos de este estudio, 18 presentaron parasitación pilosa
y 53 cultivo positivo, de los cuales se aislaron 54 agentes etiológicos,
pues un cultivo presentó asociación de dos dermatofitos.
Por esto es necesario realizar exámenes de micología,
debido a que muchas veces no coincide el tipo de
parasitación con el cultivo, seguramente por una interpretación
no adecuada.