Correspondencia

rarenas98@hotmail.com

Introducción

La tinea capitis es una parasitación de piel cabelluda; es propia de los niños, cura sola en el momento de la pubertad. Pre domina en áreas rurales o suburbanas y es causada por hongos queratinofílicos de los géneros Trichophyton y Microsporum; algunos de estos agentes se pueden transmitir a otros miembros de la familia, así como a otros contactos cercanos.1-5

Se debe tomar en cuenta que la etiología de esta enfermedad varía de una región a otra en el mundo. Por ejemplo, en América Latina, el agente causal más común es Microsporum canis, pero hay excepciones, en las que éste queda relegado a segundo lugar por Trichophyton tonsurans; esto puede deberse sobre todo a la migración demográfica.2-3

Material y métodos
Estudio retrospectivo de 121 casos de pacientes con sospecha clínica de tinea capitis que acudieron al Instituto de Dermatología y Cirugía de Piel “Prof. Dr. Fernando A. Cordero C.”, de la ciudad de Guatemala. Se analizaron los datos de los últimos tres años (2005 a 2007) y, además de la evaluación clínica, se recopilaron datos de todos los pacientes referentes a edad, sexo, lugar de procedencia, evolución de la enfermedad, resultado de KOH (parasitación) y crecimiento en medio de cultivo (medio Sabouraud con antibióticos).

Todas las muestras provinieron de las lesiones costrosas o escamosas con un bisturí estéril núm. 15, y los cabellos se extrajeron con pinzas. Tanto las escamas o costras como los cabellos extraídos se colocaron en un portaobjetos y se les aplicó una gota de KOH al 10%; de esta manera se observó si había filamentos y/o esporas y así se determinó el tipo de parasitación pilosa en el cabello.


Los cultivos se realizaron en medio Sabouraud con antibióticos, y los que presentaron crecimiento positivo se identificaron por sus características macroscópicas y mi croscópicas.

Resultados
En este estudio de 121 pacientes con sospecha clínica, 60 presentaron tinea capitis, confirmada por parasitación pilosa y/o cultivo micológico positivo; de éstos, 43.3% correspondió al sexo masculino y 56.7% al femenino (cuadro 1). En cuanto a las edades, el paciente de menor edad fue de 1 año, y el mayor, de 14. La edad promedio fue de 5.8 años. El tiempo de evolución más breve, desde el inicio de la enfermedad hasta el día de la consulta, fue de dos días, y el más extenso, de 5 años (cuadro 1). En la mayoría de los casos no fue posible evaluar la parasitación pilosa; en 38 casos (63.3%) se diagnosticó por la presencia de esporas y/o filamentos, y en los casos en que se determinó la parasitación, fue ectoendothrix: 15 casos (25.0%), seguida de la endothrix, en tres (5.0%), y cuatro casos dieron resultado negativo pero con cultivo positivo (cuadro 2).


En la gráfica 1 se presentan los porcentajes de los agentes etiológicos de la parasitación. De los 60 casos con tinea capitis comprobada, 53 (88.3%) presentaron cultivo positivo pero se aislaron 54 agentes etiológicos, debido a la presencia de dos agentes (Microsporun canis y Trichophyton rubrum) en una misma muestra. En 37 de estos 53 casos (69.8%) se aisló Microsporun canis; en segundo lugar, Trichophyton rubrum y Microsporum gypseum, con siete de los 53 casos cada uno (13.2%), y Trichophyton mentagrophytes en uno de los 53 casos (1.9%). Un caso presentó asociación de Microsporum canis y Trichophyton rubrum (1.99%).

Discusión
La tiña de la cabeza es prácticamente exclusiva de los niños, con sólo 3% de presencia en adultos. En América Latina, como en otras regiones del mundo, representa de 4 a 10% del total de las dermatofitosis. Las personas que llegan a adquirirla tienen en común hacinamiento, malos hábitos higiénicos y contacto con animales domésticos, como perros y gatos.1,4,6

Las variedades más frecuentes de tinea capitis son la seca y la inflamatoria; la primera muchas veces se confunde con dermatitis seborreica. En este estudio, la variedad clínica que predominó fue la seca, con 38 de 60 casos (63.3%), y fue causada principalmente por Microsporum canis, además de algunos otros hongos, como T. rubrum y T. mentagrophytes.1 Esto coincide con Gilaberte y colaboradores, quienes destacan que la variedad seca aún es la más frecuente.3 La tinea capitis predomina en la edad preescolar y escolar, entre los 3 y 10 años, pero también se extiende a edades más bajas, como lo presentan Gilaberte y colaboradores, con 10 casos de niños menores de 1 año, y a edades más avanzadas, incluso adultos. Martínez-Suárez y colaboradores señalan que la existencia en adultos se relaciona con problemas de carácter inmunológico.3,4

Respecto del sexo, la mayoría de los autores coincide en que el masculino es el más afectado. Por ejemplo, Brito y colaboradores mencionan que la frecuencia de infección es 2:3, con predominio del género masculino. Otros manifiestan que la frecuencia de infección para los niños es de hasta 5:1 respecto de las niñas; sin embargo, después de la pubertad, el problema se presenta de forma inversa, debido a los cambios hormonales que sufre la mujer.5 En nuestro estudio, esta relación se presentó de forma contraria, pues predominó en el sexo femenino (34 de 60 casos, 56.7%).

Elewski y colaboradores refieren que, en el sexo masculino, el género que se aísla con mayor frecuencia es Microsporum canis, en una relación 3:1. En cuanto al género Trichophyton, se encuentra en la misma relación en ambos sexos, pero esto cambia en adultos: las mujeres son infectadas con más frecuencia por este género que los hombres.7

Respecto de la etiología, en nuestro estudio el agente más aislado fue Microsporum canis, con 69.8%, seguido de T. rubrum, con ocho de 53 casos (13.1%); en menor proporción estuvo Microsporum gypseum, con siete de 53 casos (11.5%), y por último Trichophyton mentagrophytes, con sólo uno de 53 casos (1.6%). Es importante notar que Microsporum canis aún es el agente causal más común de tiña de la cabeza en América Latina, como mencionan Brito y colaboradores, así como Martínez-Suárez y colaboradores. En nuestro estudio llama la atención que el segundo lugar lo ocupe Trichophyton rubrum, cuando suele ser Trichophyton tonsurans, con porcentajes de 29.5% y 22.6%, respectivamente.4,5,8 Sin embargo, algunos autores, como Anstey y colaboradores, destacan la importancia que está adquiriendo Trichophyton rubrum alrededor del mundo como agente etiológico de tinea capitis, tal vez debido a autoinoculación o diseminación a partir de tinea facei, unguium o mannum.8 Otro fenómeno importante es la frecuencia más alta en nuestro estudio de Microsporum gypseum, pues el porcentaje es muy bajo en otros países del continente (3-8%), y de T. mentagrophytes, según Gilaberte y colaboradores, así como Rubio-Calvo y colaboradores en países europeos como España e Inglaterra, que ocupa el segundo lugar en frecuencia (30 a 20%).3,9,10 En esta revisión se documentó un caso de asociación entre Microsporum canis y Trichophyton rubrum, lo cual no es común, pero Bonifaz menciona este tipo de asociación entre Microsporum canis y Trichophyton tonsurans.2

En cuanto a la parasitación, se observó que la mayoría de los casos, 63.3%, no pudo clasificarse y sólo se presenta-ron esporas y filamentos, debido quizás a muestras poco adecuadas (escamas y costras sin cabellos); no obstante, en lo que sí se coincide con otros autores, como Martínez-Suárez
y colaboradores, es en que la parasitación más común microscópicamente es la ectoendothrix (36%). En nuestro estudio fue de 20%, y la endothrix sólo 5%.4 Por todo lo anterior, es importante señalar que, de los 60 casos de este estudio, 18 presentaron parasitación pilosa y 53 cultivo positivo, de los cuales se aislaron 54 agentes etiológicos, pues un cultivo presentó asociación de dos dermatofitos. Por esto es necesario realizar exámenes de micología, debido a que muchas veces no coincide el tipo de parasitación con el cultivo, seguramente por una interpretación no adecuada.